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| SECUESTRO.
El
jefe de la comisaría de Fontana,
comisario principal Federico Hauptman,
exhibe las armas quitadas al sujeto
que alteró la zona del Balastro
I. |
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Tensos momentos de terror se vivieron anoche en Fontana, cuando
un desquiciado padre fuera de control, luego de discutir
con su concubina, tomó a sus tres hijos de rehenes
y comenzó a disparar contra todo aquel que se
acercaba a su domicilio, incluido el personal policial.
El episodio, que por poco no terminó
en tragedia, ocurrió pasadas las 19.15 cuando
Norma Palacios, asustada llegó hasta la Comisaría
de Fontana contando que su compañero, luego de
discutir con ella, había tomado a los tres pequeños
de rehenes en su domicilio del barrio Balastro I y había
comenzado a disparar contra el vecindario y hacia la
laguna ubicada frente a su finca.
Al lugar, de difícil acceso
y alejado de la zona urbana, llegaron rápidamente
efectivos de las comisarías cercanas, de apoyo,
de la Unidad Especial de Tránsito y demás
divisiones de la fuerza. El sujeto identificado luego
como Saturio Barrientos (42), en evidente estado de
ebriedad, se negaba a dialogar con los policías,
a quienes recibió a los tiros. LA VOZ DEL
CHACO, único medio en el lugar donde las
balas cruzaban la fría noche fontanense, llegó
hasta el lugar donde el jefe de la seccional local,
comisario principal Federico Hauptman, intentaba convencer
a esta persona que deponga su bélica actitud.
Para esa altura de la noche, más de siete tiros
con escopeta y pistola, habían salido de la vivienda,
el grito de los pequeños y los vecinos que se
agolpaban en el lugar, daban el marco policíaco
a la zona.
NO AL DIALOGO
Negándose a conversar, Barrientos
exigía a cada minuto la partida de los uniformados,
las luces de sirenas comenzaron a apagarse, pues esto
ponía aún más nervioso al sujeto
que no tenía límites en su vocabulario.
La situación, en extremo tensa, siguió
por algunos minutos más, cuando la manzana fue
rodeada, los uniformados a cubierta del irracional padre
seguían la negociación del comisario Hauptman,
cuando un preciso movimiento en conjunto permitió
abordar al individuo armado, quitándole en primer
lugar la pistola y escopeta de su mano. Gritos y revolcones
en plena calle, siguieron al bélico cuadro, cuando
ya totalmente desarmado, Barrientos fue introducido
a la camioneta policial y trasladado rápidamente
a la unidad.
LOS NIÑOS COMO ESCUDO
Ya en el recinto, el citado funcionario
de la unidad relató algunos de los momentos previos
al irracional episodio. La tardanza de la esposa en
volver a casa generó, junto con el alcohol, que
el ahora detenido individuo afiance su mal humor, no
teniendo mejor idea que tomar a los tres chicos, dos
varones de 13 y 10 y una nena de 4 años, como
rehenes, utilizando inclusive como escudo ante posible
respuesta del personal policial.
Finalmente, según lo informado,
las armas secuestradas en su poder fueron una pistola
calibre 32 corto y una escopeta calibre 28, la que tenía
una última bala percutada, pero no disparada.
Barrientos quedó detenido en las causas «Tenencia
y abuso de armas», más infracción
al código en el artículo 189.
Anoche al cierre de esta edición,
vecinos y familiares eran convocados en la unidad a
fin de recabar mayor información en torno al
caso que pudo terminar en una fatalidad.
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