Edición digital - Resistencia Lunes 5 de Agosto de 2002 OPINION
La bronca del campo

Los sucesos de la inauguración de la Exposición Rural de Palermo representan una más de las manifestaciones de bronca popular. En este caso tiene un tinte especial, porque se trata de un sector muy selectivo y necesario, históricamente, para el desarrollo nacional. Esto se nota en una sola frase emitida por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Enrique Crotto, quien afirmó que el país «surgirá de sus escombros con la fuerza del campo, como lo hizo otras veces, y lo volverá a hacer». Esta es, evidentemente, una estrategia no compartida por el gobierno pero esto es moneda común de los últimos mandatos, ya que el sector agrícola ganadero del país sufrió y lo sigue padeciendo, una prolongada desprotección desde hace mucho tiempo.

Son realmente deplorables las palabras del secretario General de la presidencia, Aníbal Fernández, que le respondió al presidente de la Sociedad Rural diciendo que «en un país que quebró, alguien tiene que acompañar y el sector al que le está yendo bien, debería ser el que acompañe». Obviamente el funcionario considera que el campo argentino está en medio de la fiesta que hace días, figuradamente, anunció el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli. Es el campo un sector que hace mucho tiempo viene golpeado. Cuando en la Argentina se vio la luz de esperanza que representó la condición de país libre de aftosa, sin vacunación por un «descuido» o lo que sea porque nunca fue aclarado, se produjo un fuerte retroceso, ese hecho perjudicó muchísimo al sector ganadero y muy especialmente en esta región.

Esta dirigencia política al momento de pedir sacrificios no escatiman en pedirlo al empleado público, que tuvo que soportar una rebaja de sus salarios, a los docentes, a los investigadores y a los sectores productivos, pero sufren una especie de amnesia al tener que acompañar ellos mismos ante la crisis y recortarse gastos. No se puede pedir al campo que acompañé ante la crisis de un país quebrado, porque el campo está quebrado. Y si en algún momento de la historia este país fue grande, lo fue gracias al sector agrícola ganadero.

Pueden los responsables de la crisis pedir sacrificios al único sector que puede sacar al país a flote. Con o sin ayuda del FMI, el único potencial con que cuenta la Argentina es el potencial humano. La gente que día a día intenta seguir hacia adelante y se esfuerza en este país, sin pensar en irse lejos, donde tal vez todo sería mas fácil. La otra herramienta de la que no podrá desligarse es la tierra. Es ilógico suponer que la Argentina podrá salir del pozo sin una mayor producción.

También es real que no es una obligación que el presidente de la Nación asista a la inauguración de la exposición. Pero es una tradición. Un acto en el que el campo expresa sus reclamos a la máxima autoridad. Esto no justifica las silbatinas que recibió el secretario de Agricultura, Rafael Delpech, pero es la traducción del enojo, de la bronca que el gobierno tendrá que entender.

El gobierno se hace el distraído y no quiere ver que los campos argentinos están cada vez más despoblados. Y el Chaco sabe de eso. Lo vive, lo palpa. Los pobladores rurales que hace unos años producían, hoy tuvieron que vender sus tierras por no poder afrontar los gastos que implica en este país, producir. Con ellos se fueron los que trabajaban allí, gente que se mudó a las ciudades y hoy están haciendo cola esperando un plan social.

Es hora de escuchar, de entender. «Y no de hacerse los distraídos», como dijo Crotto.

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    Tupamaros (años de terror y pólvora: Guillermo Rojas. 343 a 348)
     
     
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